
Si hay diversas cosas que pueden ir mal, irá mal, la que haga más daño. (Corolario de Murphy)
El día de mi boda tenía que ser perfecto, cuidé cada detalle al mínimo; la íbamos a celebrar al aire libre, pero por si acaso quise reservar un local cerrado como una alternativa en caso de mal tiempo. Pues bien, como se imaginarán, ese día llovió... no podía ser de otra manera; pero ahí no acaba la cosa; el local que había reservado se inundó... ¿Dos por el precio de uno?... pues no, tres, porque aunque no se lo crean, el que tenía que casarnos se enfermó ese mismo día y ni se acordó que tenía una boda pendiente.
Un mes después sigo esperando nueva fecha para mi boda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario